Cómo empezó todo
En 2011, tres creativos frustrados con la industria publicitaria tradicional decidieron que había una mejor manera de hacer las cosas. No queríamos crear anuncios que la gente intentara evitar, sino contenido que realmente buscaran ver.
Comenzamos en un pequeño estudio compartido en el barrio del Poblenou, con una cámara, dos portátiles y muchas ganas de demostrar que el contenido genuino siempre supera a la publicidad agresiva.
Quince años después, seguimos en el mismo barrio (aunque en un espacio más grande), y nuestra filosofía no ha cambiado: crear contenido que la gente quiera consumir, no que se vea obligada a ver.